-Florentius,
un blanco iluminado.

Heredera de la tradición
milenaria de los tres monasterios riojanos que rodean Cordovín,
Bodegas Florentino Martínez apuesta por
la autenticidad de la tierra en la que se encuentra situada, extrayendo
lo mejor de las uvas para obtener vinos de calidad que además
se relacionen con el entorno cultural del que proceden. Su última
propuesta es Florentius, un vino blanco que homenajea
tanto a la autenticidad de Rioja y sus variedades, recuperando viñedos
de Viura y Malvasía de la comarca, como a la cultura monacal
de la zona. “Buscando las auténticas raices de nuestro
entorno -explica Luis Miguel Martínez-, nos hemos remontado
al siglo X y nos hemos inspirado en las miniaturas iluminadas mozárabes
del scriptorium de San Millán y Valeránica. Con la
originalidad de los beatos, reivindicamos las variedes autóctonas
con todo su potencial, para presentar un vino personal y único”.
Bodegas Florentino Martínez ha indagado
en sus raices para encontrar lo más auténtico y genuino
en ese estilo pictórico, único en Europa, y en las
variedades autóctonas de la zona para dar una respuesta “a
la nueva demanda de vinos blancos de alta calidad
con viñedos que recuperan los legados de generación
en generación”.
Florentius ha sido elaborado a partir
de uvas procedentes de los viñedos más antiguos de
la zona de Cordovín de la variedad viura 80% y malvasía
20%, que la bodega ha catalogado durante años hasta
llegar a la selección actual. Es un vino que a la vista ofrece
un amarillo pálido limpio y brillante con desprendimiento
de finas burbujas. En nariz despliega, gradual y elegantemente,
aromas francos a frutas y flores blancas. Al toque de piña
y de notas cítricas le sigue la fruta muy madura con notas
de miel y herbales. En boca el ataque se aprecia en una fina aguja.
Vivo y fresco, muy meloso y equilibrado y muy complejo en sabores.
Destaca en él la esencia de la Malvasía que lo entona
con una nota de dulzor.
En la etiqueta de Florentius se recogen
miniaturas del pintor Florentius y del Beato de San Millán,
en cuyo monasterio encontramos contínuas referencias al cultivo
de la vid en Cordovín y su entorno. La imagen con la que
se presenta Florentius une la tradición del arte miniado
mozárabe característico de esta zona y la actualidad
del lenguaje cinematográfico y el vídeo arte. “La
etiqueta es como un film, un storyboard o guión gráfico
con ilustraciones miniadas mostradas en secuencia con el objetivo
de servir de guía para entender la historia que se representa.
De ahí que la etiqueta rodee la botella arropando al vino
con la película de un arte, una tradición vitivinícola
y unos artistas que iluminaban de color los manuscritos de nuestra
tierra”.
La escena final con Florentius a la izquieda
y Sancho a la derecha brindando, representa el valor por el trabajo
bien hecho y la satisfacción por la tarea cumplida, “con
la cual nos identificamos plenamente y brindamos como Florentius
y Sancho por el trabajo cumplido”.
Una bodega familiar que apuesta por
la calidad
Bodegas Florentino Martínez se ubica
en Cordovín, pueblo de tradición vinícola milenaria,
en plena ruta de los Monasterios -Nájera, San Millán
y Cañas- y del Camino de Santiago. La experiencia acumulada
y los numerosos éxitos obtenidos a lo largo de toda su trayectoria
por sus claretes y blancos, llevó a la bodega a completar
su gama de vinos con la elaboración de nuevos crianzas y
reservas de alta calidad, todos bajo la marca Florentino Martínez,
con la que comercializa también un Reserva Especial. La bodega
elabora además Tanka, su vino más personal y singular
que vio la luz en 2008 y que ya ha conseguido este año sus
primeros galardones.